Por cierto, la ballena estaba buenísima. Y de verla en el plato, pasamos a ver una familia de ellas en el fiordo al día siguiente. Gran emoción. Aunque seguimos sin noticias del oso, vamos aumentando la colección de fauna polar, polaris faun: ballenas, foca, renos (2), y el amigo zorro.
Hemos visitado Barentsburg, la segunda gran colonia aquí en las islas. Se trata de una comunidad minera rusa de 500 personas que aún sigue activa bajo la supervisión de un (ro)busto de Lenin. En 1996 se estrelló aquí un avión en el que viajaban 141 personas, en su mayoría mujeres y niños de Barentsburg que volvían de vacaciones. Desde entonces, el pueblo se ha convertido en un lugar solitario por el que vagan pocas almas, hombres trabajadores de semblante serio y curtido. Las explicaciones ensalzadoras del guía y el lema stalinista que aún persiste en la cantina (“Soñemos sueños nevados”) contrastan con la percepción que se tiene desde fuera: no parece haber vida en Barentburg, tan solo frías siluetas desplazándose de un lugar a otro; obreros más que personas. Como si alguien hubiera dado el aviso de que llega un barco y todo fuese entonces improvisado. Una especie de “Show de Truman” en el que venden una feliz vida en sociedad, que entre estos edificios decadentes se revela como una simple ilusión.
Hacía un día espléndido y los paisajes, como siempre, sobrecogedores.
Hoy sábado, family day. Vamos al café a camuflarnos para observar el comportamiento de los locales entre sí. Tenemos como objetivo algunas víctimas concretas: la única abuela del pueblo, que cada día se toma un batido allí, un iraní deportado que vende kebabs y en general todo especimen susceptible de ser representativo de esta sociedad cada día más sorprendente.
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ResponderEliminarNo me puedo creer que me esté perdiendo esta aventura!!!!
ResponderEliminarMenudo panorama, Polaris crew; un mundo remoto, una gente compleja con relaciones simples, o viceversa, o qué sé yo, marcas de comunismo por todos lados, en definitiva, un sitio donde el tiempo parece haber cambiado de velocidad, ajeno a lo que ocurre en los 78º restantes del planeta.
Chicos, ni que sea por respeto a los que nos hemos quedado con las ganas, tenéis que empaparos de esta tierra, que tiene mucho que enseñar, y nosotros mucho que aprender.
Un fuerte abrazo!